{"id":4136,"date":"2017-12-04T09:16:41","date_gmt":"2017-12-04T08:16:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/?p=4136"},"modified":"2017-12-04T10:48:09","modified_gmt":"2017-12-04T09:48:09","slug":"joseba-sarrionandia-la-guerra-del-58-liburuaren-hitzaurrea","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/?p=4136","title":{"rendered":"Joseba Sarrionandia, &#8220;La guerra del 58&#8221; liburuaren hitzaurrea"},"content":{"rendered":"<p>\u2192 naiz.eus: <a href=\"http:\/\/www.naiz.eus\/eu\/hemeroteca\/gara\/editions\/2017-12-04\/hemeroteca_articles\/la-guerra-del-58-prologo\">\u00abLA GUERRA DEL 58\u00bb PR\u00d3LOGO<\/a><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.naiz.eus\/media\/asset_publics\/resources\/000\/340\/820\/news2col\/sarrionandia-joseba.jpg?1479588429\" width=\"300\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/c1.staticflickr.com\/5\/4542\/38065687124_a82f8cf6af.jpg\" width=\"150\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.txalaparta.eus\/es\/libros-1\/la-guerra-del-58\"><strong>La guerra del 58<\/strong><\/a><br \/>\nAlfonso Etxegarai Atxirika<br \/>\nHitzaurrea: Joseba Sarrionandia<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.txalaparta.eus\/\">Txalaparta<\/a>, 2017<\/p>\n<p>PROLOGO<\/p>\n<p>La paradoja del combatiente es, seg\u00fan la ejemplific\u00f3 Stendhal en el episodio de \u201cLa Cartuja de Parma\u201d en que un soldado participa junto a un caballo destripado en una matanza, que luego ser\u00e1 memorable y se llamar\u00e1 de Waterloo, la de no enterarse del sentido de lo que sucede hist\u00f3ricamente. Paradoja del combatiente es que act\u00faa sometido a decisiones que quiz\u00e1s no comparte, ni decide cu\u00e1ndo empieza la guerra ni c\u00f3mo se acaba. Paradoja del combatiente es que es empujado por sentimientos de solidaridad y amor, pero con medios m\u00e1s bien apropiados para promover da\u00f1os y odio. Paradoja del combatiente revolucionario es tambi\u00e9n que se empe\u00f1a en una tarea, la independencia de su pa\u00eds y la revoluci\u00f3n social, en este caso, objetivos muy superiores a sus posibilidades. Alfonso Etxegarai, evitando otra paradoja que consiste en que generalmente el combatiente hace las acciones y otros las cuentan, va desmenuzando esas y otras paradojas a lo largo de su escrito.<\/p>\n<p>Y no lo hace como yo no fui, ni como arrepentido ni, como generalmente se hace, en el sentido de la culpa es de los dem\u00e1s. Ni como triunfador, ni como derrotado: lo hace asumiendo el pasado, las inseguras perspectivas de futuro y, adem\u00e1s de las incertidumbres generales, sus muy particulares perplejidades. Con un relato sencillo, ver\u00eddico y abierto donde se le atraviesan el presente y la vida entera. Su vida personal y la de todo un pueblo.<\/p>\n<p>Se pudiera prologar el texto con una semblanza biogr\u00e1fica de su autor o comentando el texto mismo, pero prefiero referirme al contexto de la recepci\u00f3n y las relaciones de poder que lo condicionan, teniendo en cuenta que el militante de ETA que en los a\u00f1os 60 \u00f3 70 pod\u00eda ser reconocido como portador de ideales y valores irradiables ha sido, desbordado por el mismo conflicto, cuando no criminalizado como agente de irracionalidad y brutalidad, descartado como mito desactivado e inoperante y mandado a callar.<\/p>\n<p>Habla Alfonso de la guerra del 58, aunque quiz\u00e1s fue para \u00e9l la guerra del 68, o la del 78, siendo un conflicto que no comenz\u00f3 en 1958 ni acab\u00f3 en 2011, ni todav\u00eda. Adquiri\u00f3 los tintes m\u00e1s crueles en el 36 y siguientes, pero el comienzo habr\u00e1 que rastrearlo antes del siglo XX, cuando comenz\u00f3 el constitucionalismo en el estado. O antes. Eso en cuanto al comienzo, porque el final est\u00e1 por ver. Conflicto no es lo mismo que guerra, desde luego, aunque son f\u00e1ciles de confundir, como los t\u00e9rminos guerra y paz, como cuando a partir del 37 imper\u00f3 una paz duradera e inerte, casi de cementerio.<\/p>\n<p>Nuestra infancia la vivimos en una sociedad hecha al nacionalcatolicismo franquista, bajo condiciones de pa\u00eds ocupado, pero acostumbrado a ello. Los cuarteles de la Guardia Civil se elevaban natural y org\u00e1nicamente por la geograf\u00eda vasca, como los campos de ma\u00edz o los dep\u00f3sitos de agua. M\u00e1s o menos como ahora todav\u00eda, aunque parezcan m\u00e1s camuflados e inadvertidos.<\/p>\n<p>Del derecho a la rebeli\u00f3n escribieron Albert Camus, Jean Paul Sartre y muchos otros, en t\u00e9rminos contradictorios pero compatibles. Es el impulso de Prometeo, que roba el fuego a los dioses para d\u00e1rselo a los hombres, un h\u00e9roe rom\u00e1ntico, arquetipo de los conspiradores nacionalistas del siglo XIX, que liberaron la sociedad de la desp\u00f3tica providencia divina y trataron de devolverles la libre determinaci\u00f3n a los ciudadanos en forma de estados nacionales, prototipo tambi\u00e9n de los muchos revolucionarios sociales de los \u00faltimos siglos.<\/p>\n<p>Alfonso, joven rebelde contra poderes y valores impuestos como inmutables, cre\u00eda que podr\u00eda cambiar la historia, siguiendo as\u00ed la estela de los gudaris de la guerra civil, la de los djounoud argelinos o rebeldes cubanos, los voluntarios irlandeses o los resistentes vietnamitas. Era el ejercicio del derecho a sublevarse contra la opresi\u00f3n en base a la esperanza de cambiar el curso de la historia, con la creencia de que hay una luz en la oscuridad al final del t\u00fanel. Derecho que se convirti\u00f3 en obligaci\u00f3n, y destino fijado en su interioridad, y le sostuvo para afrontar la militancia, la tortura y el exilio.<\/p>\n<p>Ese compromiso antiguo y sostenido, que tiene de racionalidad pero tambi\u00e9n de fe, porque siempre ha afrontado lo desconocido, y siempre ha sido consciente de estar m\u00e1s cerca de la derrota que de la victoria, no le impide reflexionar a la luz de su experiencia sobre nuestro tiempo, repasando la historia en primera persona como un modo de ejercer la cr\u00edtica del presente.<\/p>\n<p>Hace tiempo que se nos predica el fin de los metarrelatos hist\u00f3ricos, se recuerda una y otra vez alzando la voz que los grandes relatos ut\u00f3picos culminaron en sistemas pol\u00edticos de opresi\u00f3n. La resistencia independentista vasca o la lucha por una sociedad m\u00e1s justa se colorean sombr\u00edas y se criminalizan, obviando lo perverso de las situaciones contra las que se rebelan. Se dice que se han de abandonar los grandes relatos emancipatorios y regresar a la cotidianidad, para afincarse al margen de la historia en una vida privada de intensidades, en una existencia intrascendente pero aliviada de grandes sufrimientos.<\/p>\n<p>Pero el relato que contradice a los grandes relatos, se contradice tambi\u00e9n a s\u00ed mismo al dar una visi\u00f3n absolutista y totalizante, que no viene a ser sino otro gran relato. Es la gran narrativa del poder, que trata de desactivar la historia como contexto de potencialidades de transformaci\u00f3n, simplemente, para que se mantengan los poderes establecidos y su cuento maravilloso, el de los vencedores de ayer y de hoy.<\/p>\n<p>Ese gran relato condena furiosamente la violencia, llam\u00e1ndola terrorismo y atribuy\u00e9ndola a una barbarie abstracta, obviando la compleja significaci\u00f3n de la violencia desde los comienzos de la existencia humana, pero obviando sobre todo que una violencia mucho mayor en todos los sentidos, aunque le llamen orden p\u00fablico o le llamen incluso justicia y paz, es ejercida normalmente para mantener y expandir el sistema de dominaci\u00f3n. Violencia en la que toda la ciudadan\u00eda participa indirectamente, pagando los impuestos que costean las torturas de Inchaurrondo o los bombardeos de Afganist\u00e1n. O sea, no se trata de desmontar la violencia sino de monopolizarla.<\/p>\n<p>Liquidada la rebeld\u00eda, absorbidos los espacios de la argumentaci\u00f3n anal\u00edtica por la ret\u00f3rica conservadora y diluyente de los medios de comunicaci\u00f3n, se desactiva la memoria hist\u00f3rica y se pliegan las conciencias cr\u00edticas a la resignada aceptaci\u00f3n de lo dado. Vemos por televisi\u00f3n lo que acontece en la continuada tragedia de la historia, con una sensibilidad indiferente y sin otro horizonte que el del irremediable orden de las cosas y la supuesta normalidad de nuestras vidas.<\/p>\n<p>Predomina un pensamiento \u00fanico y vago, en una humanidad hinchada de insuficiencias que se acoge a amparos tan b\u00e1sicos y ancestrales como la sacralizaci\u00f3n del dinero y la ley del m\u00e1s fuerte. Ya no hay pasado y, por lo tanto, tampoco futuro, sino lo instaurado en su forma y en su continuidad, una inmanencia autoritaria que se debe exclusivamente de s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Incluso en literatura, ya nos hemos acostumbrado a que escribir consista en glosar la glosa, en trocar la memoria en est\u00e9tica, en hacer interpretaciones sin fin, en contar cosas cuya historicidad no radique en ninguna parte. El escritor es una estilogr\u00e1fica fantasmal que se desplaza por una p\u00e1gina en blanco, m\u00e1s preocupado por su representaci\u00f3n particular que por los acontecimientos colectivos. Incluso cuando trata sobre la intrincada saga de los dominados, lo hace m\u00e1s como gesto literario y caprichoso de artesano de palabras que, en \u00faltima instancia, no le remiten m\u00e1s que a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de este texto, en cambio, regresa la vida alejada, oscurecida y criminalizada de un miembro de uno de esos pueblos expulsados de la historia, seg\u00fan el esquema hegeliano. El autor fue plantado hace d\u00e9cadas por los dos estados que disciplinan a su pueblo en una isla perdida en el oc\u00e9ano, y viene a darnos cuenta de que hay relaci\u00f3n en t\u00e9rminos de acci\u00f3n consciente entre nuestra existencia y ese marasmo de acontecimientos que llamamos historia y en el que nos encontramos inevitablemente implicados.<\/p>\n<p>El relato del conflicto hace tiempo que es, en el plano pol\u00edtico, un conflicto por el relato. El conflicto no acab\u00f3, la guerra ces\u00f3 hace cinco a\u00f1os porque una de las partes se retir\u00f3 del campo de batalla, ante la imposibilidad de avanzar hacia una soluci\u00f3n por esa v\u00eda. Pero el enfrentamiento siempre se ha desarrollado en dos planos, en el de los hechos y en el del relato de los hechos, de manera que el choque siempre ha sido menos b\u00e9lico que informativo-simb\u00f3lico. Ahora, a partir de la renuncia a las armas por una de las partes, se aviva la cuesti\u00f3n de la representaci\u00f3n del conflicto.<\/p>\n<p>Est\u00e1 la visi\u00f3n de una parte de la sociedad vasca, por un lado, que se siente ocupada militarmente, restringida en sus libertades y obstaculizada en su democracia y est\u00e1, en la otra parte, la visi\u00f3n de una mayor\u00eda de la sociedad estatal espa\u00f1ola que niega que exista el problema, porque ni siquiera reconoce como sujeto pol\u00edtico de derechos a esa gente que protesta por su situaci\u00f3n y reclama su derecho a decidir las cosas. La sociedad espa\u00f1ola, como marco pol\u00edtico, se reconoce a s\u00ed misma exclusivamente.<\/p>\n<p>Es improbable que negando el conflicto se consiga la paz. Quien niega un problema es como si lo sembrara, para recoger despu\u00e9s seguramente un problema mayor. Es que quien desmiente un problema desacredita al que lo plantea como irracional y, si insiste, lo tiene que considerar malvado, y al final lo tiene que agredir, sinti\u00e9ndose v\u00edctima de ese provocador del conflicto. Tambi\u00e9n es l\u00f3gico que una naci\u00f3n-estado no reconozca como igual a un peque\u00f1o pueblo: parece corresponder a la naturaleza de la vida que el pez grande se coma al peque\u00f1o. Pero tambi\u00e9n que el peque\u00f1o se resista.<\/p>\n<p>Uno y otro relato, y un tercero tambi\u00e9n, han sido generalmente simples, reduccionistas y arrogantes. Ah\u00ed est\u00e1 la desfachatez intelectual que ha examinado Ignacio S\u00e1nchez-Cuenca, la soberbia armada que se ha evidenciado en los comunicados de la empresa, y tambi\u00e9n las maniobras buenistas de otros prefiriendo conservar sus posiciones que solucionar los problemas. La memoria org\u00e1nica de cada relato es autocomplaciente y, desde luego, es natural que el pez grande viva una cosa y el peque\u00f1o viva otra diferente. Sin embargo, creo que los dos o tres grandes relatos oficiales dominantes adolecen de hondas carencias y agravan la extra\u00f1eza que cualquier observador cr\u00edtico siente cuando se le habla sobre el tema.<\/p>\n<p>Creo que las interpretaciones literarias del conflicto, siguiendo a las period\u00edsticas, se han plegado tambi\u00e9n a las memorias parciales de esos relatos dominantes, y se han inventado pasados de acuerdo con lo que ahora mismo se considera leg\u00edtimo y verdadero en cuanto a conductas individuales y colectivas.<\/p>\n<p>Por supuesto que hacer literatura consiste b\u00e1sicamente en inventar, pero inventar verdad, superando el inconveniente de que es m\u00e1s f\u00e1cil auto- complacerse inventando mentira. Abunda la autocomplacencia y la falsedad en la literatura sobre el tema. Me parece que \u201cCal viva\u201d de Jos\u00e9 Amedo, por ejemplo, es m\u00e1s ver\u00eddico, desgraciadamente, que esa falsificaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la realidad que Fernando Aranburu propone en Patria. Y enseguida se comprende que es simplemente verdad lo que cuenta Ion Arretxe en Inchaurrondo, La sombra del nogal, un libro ignorado por los medios y las tertulias pol\u00edtico-literarias, pero mucho m\u00e1s verdadero que tanta literatura ensay\u00edstica y tanta literatura vehementemente ficticia que se basa en poner en la boca de los otros lo que ellos no dir\u00edan.<\/p>\n<p>En tal contexto, no puedo sino llamar la atenci\u00f3n sobre este texto de Alfonso Etxegarai, quien habla tambi\u00e9n por s\u00ed mismo. Estoy seguro de que m\u00e1s de uno le habr\u00e1 dicho o dado a entender que se calle, que no escriba, para que otros puedan seguir diciendo lo que \u00e9l dir\u00eda. O sea, para que puedan seguir mandando, y recurriendo si hiciera falta a alg\u00fan c\u00f3digo penal. Pues, as\u00ed son las cosas, pero \u00e9l tiene que escribir, y lo hace con una voz que no se somete al clich\u00e9, y dice lo que piensa y explica lo que siente, porque necesita rescatar algo. Su escritura es intensa por eso, porque dice la verdad, insistiendo en los tanteos en que m\u00e1s desprovisto est\u00e1 de seguridades y garant\u00edas. No es m\u00e1s que un sujeto racional, como quiz\u00e1s lo sea tambi\u00e9n el lector, que necesita viajar por su interioridad para rescatar su propia legitimidad.<\/p>\n<p>Y quiero rehabilitar, para acabar, una evidencia que el texto que viene corrobora: que no hay dos relatos sobre el conflicto, ni tres, sino muchos m\u00e1s. Tantos como sujetos dispuestos a examinar las condiciones de su existencia y buscar la posibilidad de cambiar las cosas.<\/p>\n<p>Joseba Sarrionandia<\/p><\/blockquote>\n<div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - http:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"http:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top:5px; float:left;\" alt=\"Share\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Linkedin\",\"StumbleUpon\",\"Digg\",\"Reddit\",\"Bebo\",\"Delicious\"); var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"Joseba Sarrionandia, &quot;La guerra del 58&quot; liburuaren hitzaurrea\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2192 naiz.eus: \u00abLA GUERRA DEL 58\u00bb PR\u00d3LOGO &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; La guerra del 58 Alfonso Etxegarai Atxirika Hitzaurrea: Joseba Sarrionandia Txalaparta, 2017 PROLOGO La paradoja del combatiente es, seg\u00fan la ejemplific\u00f3 Stendhal en el episodio de \u201cLa Cartuja de Parma\u201d en que un soldado participa junto a un caballo destripado en una matanza, que [&hellip;]<\/p>\n<div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - http:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"http:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top:5px; float:left;\" alt=\"Share\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Linkedin\",\"StumbleUpon\",\"Digg\",\"Reddit\",\"Bebo\",\"Delicious\"); var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"Joseba Sarrionandia, &quot;La guerra del 58&quot; liburuaren hitzaurrea\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_share_on_mastodon":"1"},"categories":[25,32],"tags":[],"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4136"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4136"}],"version-history":[{"count":16,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4136\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4163,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4136\/revisions\/4163"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}