{"id":5213,"date":"2025-01-03T17:42:04","date_gmt":"2025-01-03T16:42:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/?p=5213"},"modified":"2025-07-18T15:04:52","modified_gmt":"2025-07-18T13:04:52","slug":"martin-de-aranezio-flor-de-araguaney","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/?p=5213","title":{"rendered":"Martin de Aranezio, &#8216;Flor de Araguaney&#8217;"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-3 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/live.staticflickr.com\/65535\/54149942169_dcb689e104.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Flor de Araguaney<\/strong><br><em>Martin de Aranezio<\/em><br>Atarami\u00f1e, 2024<\/p>\n\n\n\n<p>Imagen de portada: Arantza Eziolaza Galan<br>15cmx21cm<br>235 orr.<br><br><strong>>> <\/strong><a href=\"https:\/\/archive.org\/download\/flor-de-araguaney\/Flor%20de%20Araguaney.pdf\">PDF formatuan<\/a><br><strong>>> <\/strong><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/flor-de-araguaney\">ON LINE irakurtzekourtzeko<\/a><strong><br>>> <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/flor-de-araguaney\">e-book eta beste formatu batzuk<\/a><\/strong><br><br><strong><a href=\"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/?p=5140\" data-type=\"link\" data-id=\"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/?p=5140\">[eu] Araguaney lorea<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>\u2192 berria.eus<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.berria.eus\/kultura\/isildutako-tortura-kasu-bat-argitara_2117324_102.html\">Isildutako tortura kasu bat, argitara<\/a><br data-rich-text-line-break=\"true\" \/><strong>\u2192 naiz.eus<\/strong>:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.naiz.eus\/eu\/hemeroteca\/gara\/editions\/2023-12-02\/hemeroteca_articles\/araguaney-lorea-meliton-manzanasen-izugarrikerien-etxean-barneratzea\">\u00abAraguaney lorea\u00bb, Meliton Manzanasen \u00abizugarrikerien etxean\u00bb barneratzea<\/a><\/p>\n<p>Este no es el libro que al autor le hubiera gustado escribir. No lo es porque en un principio el objetivo era realizar una cr\u00f3nica donde se relatara con el mayor lujo de detalles lo que sucedi\u00f3 en Donostia con la vasco-venezolana Mar\u00eda Mercedes Antxeta en el verano de 1961. La decisi\u00f3n de realizar una novela ha sido consecuencia de la falta de informaci\u00f3n con la que se ha encontrado en todo momento. No ha sido posible encontrar descendientes directos o familiares de la joven ni en Venezuela ni tampoco en Euskal Herria. No existe ning\u00fan documento oficial en Venezuela que nos d\u00e9 pistas sobre las torturas a las que fue sometida por la polic\u00eda espa\u00f1ola, a pesar de que en la \u00e9poca sus familiares intentaron presentar alg\u00fan tipo de denuncia ante las autoridades de ese pa\u00eds sudamericano. En archivos oficiales espa\u00f1oles el caso ni siquiera existe<br \/><!-- \/wp:html --><\/p>\n<blockquote>\n<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p><em>En homenaje a Mar\u00eda Mercedes Antxeta.<br \/>\nEn homenaje a todas las flores de arag\u00fcaney destruidas.<\/em><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abLa tortura es omnipotente, el ser humano sometido a ella se encuentra, o est\u00e1 totalmente, absolutamente, en manos del torturador que puede hacer lo que desee con \u00e9l. Nada queda de la persona torturada: su cuerpo y su alma est\u00e1n quebrados, doblados, \u201cretorcidos\u201d, al servicio de los otros que lo hacen temblar y gritar de dolor. En el nombre mismo, \u201ctortura\u201d, hay un \u201cmal\u201d. Se tortura \u201cretorciendo\u201d; y el resultado es un \u201cmal\u201d. La tortura no soporta el \u201cderecho\u201d. Es una tiran\u00eda m\u00e1xima que un individuo puede sufrir, destruye la subjetividad misma del ser humano, y solo por esta raz\u00f3n es incompatible con el derecho\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>\u201c<em>Cautio criminalis\u201d<\/em>, Friedrich Von Spee, 1631.<\/p>\n<p>Poco imaginaba el jesuita Von Spee que casi cinco siglos despu\u00e9s que escribiera su obra humanista su trabajo a\u00fan siguiera teniendo tanta actualidad. En un mundo sometido al bombardeo incesante de los medios de comunicaci\u00f3n, que nos permite conocer casi en tiempo real lo que sucede en cualquier parte del planeta, donde se supone que ya hubiera desaparecido el oscurantismo que durante siglos el Estado y las Iglesias impusieron para que su \u201ctrabajo sucio\u201d fuera un secreto que a lo sumo algunos se empe\u00f1aban en condenar, la lacra de la tortura sigue presente desgraciadamente en nuestras sociedades. Los Estados, y tambi\u00e9n las Iglesias, han justificado siempre su proceder al utilizar la tortura como algo sistem\u00e1tico en la necesidad de defender a las sociedades de enemigos, fueran internos como externos.<br \/>\nEn un principio incluso legislaron al respecto dotando al tormento de un apoyo legal que lo amparaba en funci\u00f3n del supuesto \u201cbien com\u00fan\u201d, que en la pr\u00e1ctica no ha sido sino la defensa de los intereses de las clases dominantes en el Estado en cada momento. Se trataba de impedir que fuerzas o individuos reacios a aceptar el orden establecido consiguieran poner en peligro los resortes del poder. El tormento se convert\u00eda as\u00ed no solo en el m\u00e9todo para conocer el entramado que pudiese existir en medios opositores, sino tambi\u00e9n en la herramienta perfecta para crear el terror de masas que har\u00eda desistir a otros de sumarse al camino de la rebeli\u00f3n. Por supuesto, en el derecho antiguo tambi\u00e9n se utiliz\u00f3 la tortura como uno m\u00e1s de los recursos con los que se contaba para que los acusados de delitos comunes confesaran sus delitos, o para que denunciaran a sus c\u00f3mplices. Pero, la tortura, a partir del momento en el que es un m\u00e9todo por el cual los Estados y las Iglesias se defend\u00edan de sus opositores, entra a formar parte del entramado de seguridad de esas instituciones.<br \/>\nSe ha intentado convencer de que la tortura es algo que los Estados no democr\u00e1ticos han utilizado de manera sistem\u00e1tica para reprimir y desbaratar cualquier intento de acabar con su sistema pol\u00edtico, que es algo del pasado y que en las sociedades democr\u00e1ticas es un tema superado gracias a la protecci\u00f3n que las leyes otorgan al ciudadano. Nada m\u00e1s lejos de la realidad.<br \/>\nDarius Rejali, investigador estadounidense de origen iran\u00ed que ha dedicado muchos a\u00f1os de su vida al estudio de la tortura, es muy cr\u00edtico con los Estados llamados democr\u00e1ticos y la relaci\u00f3n que tienen con la tortura. Seg\u00fan Rejali, todas las peores innovaciones en el \u00e1mbito de la tortura se han realizado en el seno de las llamadas sociedades democr\u00e1ticas; denuncia por ello la hipocres\u00eda de esos Estados que nos quieren hacer creer que la pr\u00e1ctica del tormento es algo del pasado, propio de sociedades no democr\u00e1ticas. En su obra \u201cTorture and Democracy\u201d, Darius Rejali denuncia que los Estados democr\u00e1ticos han perfeccionado los m\u00e9todos de la tortura con el \u00fanico fin de encubrirla, de que no deje huella en los que la padecen. Se puede concluir, por lo tanto, que la aplicaci\u00f3n de la tortura en cualquier sistema pol\u00edtico es una pr\u00e1ctica recurrente de los Estados en defensa de sus intereses y de las clases que ejerzan la hegemon\u00eda en un momento determinado.<br \/>\nPodr\u00edamos incluso aceptar la tesis que diferencia entre la tortura \u201cdura\u201d y \u201cblanda\u201d. Podr\u00edamos aceptar como cierto, aunque los hechos lo nieguen siempre, que la tortura \u201cdura\u201d es caracter\u00edstica de los Estados autoritarios o de la \u00e9poca m\u00e1s oscura de las Iglesias, mientras que los Estados modernos y democr\u00e1ticos (aqu\u00ed las Iglesias se hacen invisibles, obviando su responsabilidad hist\u00f3rica) se ven obligados a recurrir a m\u00e9todos de presi\u00f3n psicol\u00f3gica y de tortura \u201cblanda\u201d para defender a la sociedad y al bien com\u00fan frente a aquellos que ponen en riesgo la convivencia de todos y el sistema legal imperante. Pero nos estar\u00edamos enga\u00f1ando.<br \/>\nLa crueldad que significa la utilizaci\u00f3n de la tortura en cualquiera de sus expresiones es siempre la misma. Se puede destrozar a una persona a golpes, se le puede quemar mediante electricidad, se le puede sumergir en l\u00edquidos hasta que casi su coraz\u00f3n se detenga por falta de ox\u00edgeno, se le pueden estirar en la rueda los m\u00fasculos hasta casi desgarrarlos\u2026 Pero la agresi\u00f3n ser\u00eda la misma que si se le priva de sue\u00f1o durante muchos d\u00edas, o de l\u00edquidos, o si se le deja de alimentar durante semanas incluso, si se le somete a aislamiento sensorial o, al contrario, a ruidos ininterrumpidos, si se le lleva al l\u00edmite con amenazas de hacer sufrir delante suyo a amigos o familiares. Siempre el resultado es el mismo: la destrucci\u00f3n de la voluntad propia del individuo para que el Estado consiga los objetivos que busca. La \u00fanica diferencia es que la responsabilidad del Estado se difumina ante denuncias por la utilizaci\u00f3n de la tortura, se hacen desparecer las marcas f\u00edsicas que la aplicaci\u00f3n de la tortura \u201cdura\u201d produce. Ya no existir\u00e1n pruebas del maltrato cuando el torturado quiera denunciar ante un juez o un fiscal, ya no habr\u00e1 evidencias que demuestren el tormento. Pero el resultado amoral de destruir a una persona ser\u00e1 el mismo.<br \/>\n\u00bfPodemos creer que existe alguna diferencia entre los tormentos a los que fue sometida Mar\u00eda Mercedes Antxeta y otros miles de detenidos de esa \u00e9poca a manos de Melit\u00f3n Manzanas y sus agentes de la BPS en 1961, y los tormentos a los que fueron sometidos Joxean Lasa y Joxi Zabala en 1983 a manos de la Guardia Civil de Galindo y sus tropas?<br \/>\nNo existe ninguna diferencia excepto que la primera los sufri\u00f3 en una \u00e9poca en la que podemos considerar que era \u201cnormal\u201d que ocurrieran, en pleno franquismo, y que Joxi y Joxean sufrieron el tormento con la \u201cdemocracia\u201d ya establecida. Los dos casos nos demuestran que, sea en la \u00e9poca que sea, el Estado recurre a la tortura como una de sus principales herramientas para someter a los disidentes o, en el caso de Antxeta, de quien pensaban que lo era. Ni siquiera se molestaron con Joxi y Joxean en utilizar los m\u00e9todos que ya se estaban imponiendo, la llamada tortura \u201cblanda\u201d que exime al Estado de sus responsabilidades ocultando su pr\u00e1ctica. Ambos casos son ejemplos de tortura \u201cdura\u201d, tambi\u00e9n porque en ambos casos el Estado seguramente ten\u00eda prevista la desaparici\u00f3n de los cuerpos de los detenidos desde un principio, despu\u00e9s de haberlos sometido al m\u00e1ximo sufrimiento para estar seguro de haberles sacado toda la informaci\u00f3n de la que dispon\u00edan. En el caso de Joxi y Joxean, como en el de Joseba Arregi o Mikel Zabalza, por citar algunos, desgraciadamente el Estado llev\u00f3 sus planes hasta sus \u00faltimas consecuencias, y los cad\u00e1veres de los dos j\u00f3venes guipuzcoanos no aparecieron hasta varios a\u00f1os despu\u00e9s, ejecutados por sus torturadores. Mercedes Antxeta tuvo algo m\u00e1s de suerte, pero no mucha m\u00e1s, pues falleci\u00f3 46 d\u00edas despu\u00e9s de ser liberada y haber sufrido horrendas torturas que destrozaron su cuerpo.<br \/>\nEl franquismo y el sistema pol\u00edtico que le sucedi\u00f3, tras una Transici\u00f3n que quiere presentarse como mod\u00e9lica, pero que en nada cambi\u00f3 las pr\u00e1cticas anteriores, tienen muchos hilos conductores de continuidad. El franquismo le leg\u00f3 a la &#8220;democracia&#8221; los mismos jueces que condenaban a muerte o a largos periodos de c\u00e1rcel a los opositores, le leg\u00f3 muchas de las figuras pol\u00edticas que apoyaron al r\u00e9gimen franquista, le leg\u00f3 unos cuerpos policiales y militares que en nada variaron sus pr\u00e1cticas, pero sobre todo le leg\u00f3 la tortura como arma para acabar con la disidencia. Una tortura que trascendi\u00f3 el tiempo, sofisticada, eso s\u00ed, para proteger al Estado, pero que se sigui\u00f3 aplicando por los mismos cuerpos policiales y militares contra quienes, cada uno en su tiempo, se opon\u00edan al status quo hegem\u00f3nico. Existen muy pocas diferencias entre los Manzanas o los Conesa del franquismo, con los Billy el Ni\u00f1o, los Hidalgo o los Galindo de la Transici\u00f3n y de la democracia. Todos ellos son herramientas de un Estado llevado al estado puro, aquel que decide que necesita una mano fuerte para acabar con los opositores de una \u00e9poca o los terroristas de la otra. Y se convierten en la l\u00ednea del tiempo que une las dos realidades.<br \/>\nUna l\u00ednea del tiempo que tambi\u00e9n se aplica en cuanto a la impunidad que poseen los torturadores de oficio, que cuentan en todo momento con la complicidad del Estado para esconder o minimizar su verdadero trabajo, que cuentan con jueces y fiscales para mirar a otro lado cuando la evidencia de la tortura es notable, y que convierten demasiadas veces a la v\u00edctima en victimario cuando se denuncian las pr\u00e1cticas de sus funcionarios.<br \/>\nUna l\u00ednea del tiempo que se manifiesta tambi\u00e9n en la corrupci\u00f3n que ha caracterizado en todos los tiempos a los cuerpos policiales y militares. La permisibilidad de la que han gozado para ejercer el poder que el Estado les otorga, no solo en temas &#8220;legales&#8221;, sino incluso delincuenciales. Si la Brigada Pol\u00edtico Social franquista, con Manzanas a la cabeza, era el referente del contrabando de mercanc\u00edas en la frontera entre la Euskal Herria peninsular y la continental, Galindo y sus hombres lo fueron en la introducci\u00f3n de toneladas de hero\u00edna en las ciudades y pueblos vascos. Por supuesto este tr\u00e1fico ten\u00eda claras intenciones pol\u00edtico-sociales, como era desactivar a la juventud vasca para que no se comprometiera en las reivindicaciones pendientes, y tambi\u00e9n con el objetivo de crear una red de confidentes esclavos de sus adicciones, pero tambi\u00e9n supon\u00eda un premio adicional que el Estado les otorgaba en pago a sus servicios. No en balde el tr\u00e1fico de tabaco de contrabando en los a\u00f1os 80 tambi\u00e9n se proteg\u00eda, se monitorizaba y controlaba desde el cuartel de Intxaurrondo. Premios que el Estado otorgaba, adem\u00e1s de numerosas condecoraciones y ascensos, a quienes m\u00e1s fervientemente lo defend\u00edan desde la primera l\u00ednea.<br \/>\nLa tortura en el Estado espa\u00f1ol tiene una l\u00ednea de continuidad hist\u00f3rica tan perversa que incluso ha llegado a contaminar a cuerpos policiales de nueva creaci\u00f3n, como la Ertzaintza, que deb\u00edan haber sido m\u00e1s bien el punto de ruptura con esas dolorosas circunstancias y m\u00e9todos. Incluso ha llegado a contaminar a cuerpos policiales que no hab\u00edan estado tan involucrados en temas represivos, como polic\u00edas forales o municipales. Es la prueba m\u00e1s absoluta que el Estado tiene necesidad de imponerse porque se siente d\u00e9bil, porque siente que la ciudadan\u00eda y sus aspiraciones van por caminos diferentes. Ahora se habla de la necesidad de un nuevo modelo policial en Euskal Herria, no es un debate nuevo, pero s\u00ed recurrente. No es casual tampoco que aparezca cada vez que una u otra polic\u00eda es protagonista de violencia contra la ciudadan\u00eda. Pero la sociedad ha de ser consciente que el cambio ha de ser absoluto. No es posible crear una nueva conciencia policial manteniendo vivas las consignas del pasado; no basta con cambiar de mandos a unos polic\u00edas que han sido educados y adiestrados en la represi\u00f3n del opositor, en la l\u00f3gica de acabar con el enemigo interno. Es imposible reciclar a los miembros que han estado involucrados en malos tratos y torturas, porque de hacerlo as\u00ed el modelo nuevo nacer\u00eda muerto y se regresar\u00eda al puerto de partida.<br \/>\nEs una nueva conciencia ciudadana la que debe imponerse, aquella que haga salir definitivamente de Euskal Herria a los cuerpos policiales que siempre se han comportado como fuerzas de ocupaci\u00f3n en tierra extranjera. Pero tambi\u00e9n para que la polic\u00eda vasca, la polic\u00eda que est\u00e9 al servicio del conjunto de la sociedad vasca y no de unos intereses particulares, se avenga a derecho, respetando lo que somos, los derechos de todos, y acompa\u00f1ando a la sociedad a resolver los graves problemas que la afectan. Es nuestra oportunidad para hablar de la tortura como algo del pasado, algo que muchos de los nuestros sufrieron por luchar por las libertades de todos. Quiz\u00e1 la \u00faltima oportunidad para que hablemos de la tortura con la convicci\u00f3n de que ya nunca m\u00e1s volver\u00e1 a producirse. Una polic\u00eda conformada por personas que se sientan parte del pa\u00eds, no infiltrada por miembros de cuerpos policiales o militares y de fascistas que han demostrado que solo sienten odio por nosotros. Con un proceder humanista.<br \/>\nEste no es el libro que al autor le hubiera gustado escribir. No lo es porque en un principio el objetivo era realizar una cr\u00f3nica donde se relatara con el mayor lujo de detalles lo que sucedi\u00f3 en Donostia con la vasco-venezolana Mar\u00eda Mercedes Antxeta en el verano de 1961. La decisi\u00f3n de realizar una novela ha sido consecuencia de la falta de informaci\u00f3n con la que se ha encontrado en todo momento. No ha sido posible encontrar descendientes directos o familiares de la joven ni en Venezuela ni tampoco en Euskal Herria. No existe ning\u00fan documento oficial en Venezuela que nos d\u00e9 pistas sobre las torturas a las que fue sometida por la polic\u00eda espa\u00f1ola, a pesar de que en la \u00e9poca sus familiares intentaron presentar alg\u00fan tipo de denuncia ante las autoridades de ese pa\u00eds sudamericano. En archivos oficiales espa\u00f1oles el caso ni siquiera existe, algo que puede considerarse &#8220;normal&#8221; por la amnesia que se ha querido implantar con todos los casos de torturas practicados por las fuerzas policiales espa\u00f1olas, entonces y siempre. Se recurri\u00f3 tambi\u00e9n a la ayuda de personas dedicadas a la historia o a la recuperaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica, pero a pesar de sus valiosas aportaciones, no se consigui\u00f3 juntar suficiente material para relatar con fidelidad lo sucedido a la joven mujer. Su nombre y las torturas que sufri\u00f3 aparecen siempre en todos los trabajos, art\u00edculos o denuncias de v\u00edctimas del tiempo en el que Melit\u00f3n Manzanas era el jefe de la Brigada Pol\u00edtico Social en Donostia. Es recurrente que su caso aparezca cuando se denuncian las bestialidades que ese cuerpo policial, y en especial su jefe, llevaron a cabo contra la poblaci\u00f3n donostiarra en esa \u00e9poca. Por supuesto, los archivos policiales siguen cerrados a investigadores, y es m\u00e1s que probable que tampoco aparezca nada en ellos, pues el objetivo de su trabajo nunca ha sido dar a conocer la verdad, sino m\u00e1s bien ocultarla y proteger a quienes con tanto af\u00e1n protegieron al sistema de enemigos en cualquier tiempo.<br \/>\nEl \u00fanico medio de comunicaci\u00f3n que denunci\u00f3 las torturas sufridas por Mar\u00eda Mercedes Antxeta en 1961 fue el diario \u201cEl Nacional\u201d de Caracas. En un editorial, el diario venezolano relat\u00f3 los m\u00e9todos de tortura m\u00e1s duros que sufri\u00f3 la joven, y denunci\u00f3 que la polic\u00eda espa\u00f1ola la hab\u00eda sometido a ese tormento por no ayudar a defender &#8220;la unidad de Espa\u00f1a&#8221;, algo que estaba fuera de cualquier l\u00f3gica medianamente inteligente pues, tal y como dijo el medio de comunicaci\u00f3n, \u00abla muchacha nada pod\u00eda saber, porque era una simple turista en Donostia\u00bb.<br \/>\nPor todas esas causas, el autor decidi\u00f3 escribir una novela que intentara ce\u00f1irse lo m\u00e1s posible a los hechos, sobre todo en relaci\u00f3n con los tormentos a los que se someti\u00f3 a Antxeta. Los m\u00e9todos de tortura m\u00e1s duros que utilizaron con ella se han reflejado en la historia tal y como los dio a conocer el diario \u201cEl Nacional\u201d en el editorial publicado. Los otros m\u00e9todos de tortura que aqu\u00ed se relatan son el resultado de una extensa investigaci\u00f3n que el autor ha realizado, donde la parte m\u00e1s importante la constituyen los cientos de testimonios de torturados en los \u00faltimos 60 a\u00f1os en cuarteles, comisar\u00edas y centros policiales espa\u00f1oles y de la Ertzaintza. Los implicados se ver\u00e1n reflejados en esta historia como vivida en carne propia porque en realidad ellos la sufrieron. Debe subrayarse que muchos de los testimonios son de \u00e9pocas muy recientes, tanto que con algunos de los protagonistas este autor ha compartido vivencias, luchas, alegr\u00edas y l\u00e1grimas durante a\u00f1os. Se puede decir que esta novela es ficci\u00f3n, pero est\u00e1 siempre basada en hechos reales, que, si bien quiz\u00e1 no los padeci\u00f3 Mar\u00eda Mercedes Antxeta en todos los detalles, s\u00ed otros que tuvieron la desgracia de caer en manos policiales a\u00f1os despu\u00e9s y que fueron torturados con la misma sa\u00f1a.<br \/>\nAl leer y estudiar esos testimonios que han servido para darle cuerpo a la novela, el autor ha sufrido mucho. Sin lugar a dudas es el trabajo m\u00e1s dif\u00edcil que haya realizado nunca. Los gritos de angustia, el miedo recorriendo la piel golpeada, el olor a carne quemada por los electrodos, la percepci\u00f3n de la proximidad de la muerte mientras te sumergen la cabeza en una ba\u00f1era llena de un l\u00edquido inmundo, el dolor de los golpes, las amenazas&#8230; se han vivido como propias durante los meses que la investigaci\u00f3n se ha prolongado. A veces la duda era muy grande, tan grande que no sab\u00eda si dispon\u00eda de suficientes fuerzas para continuar adelante y concluir el trabajo. Al final fue la conciencia la que se impuso, sobre todo la conciencia de saber que toda la sociedad vasca les debe mucho a quienes han sido v\u00edctimas de la tortura. Les debemos la verdad, les debemos la reparaci\u00f3n, les debemos el romper el silencio impuesto, y, sobre todo, les debemos la necesidad de garantizar que ya nunca m\u00e1s puedan reproducirse situaciones como las que vivieron.<br \/>\nQue esta novela sea un homenaje para una joven vasco-venezolana asesinada por los torturadores de todos los tiempos, y que sea asimismo tambi\u00e9n un homenaje a quienes sufrieron en carne propia el mismo destino. <\/p>\n<p>Noviembre 2024<\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p><div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - http:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"http:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top:5px; float:left;\" alt=\"Share\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Linkedin\",\"StumbleUpon\",\"Digg\",\"Reddit\",\"Bebo\",\"Delicious\"); var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"Martin de Aranezio, &#039;Flor de Araguaney&#039;\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Flor de AraguaneyMartin de AranezioAtarami\u00f1e, 2024 Imagen de portada: Arantza Eziolaza Galan15cmx21cm235 orr.>> PDF formatuan>> ON LINE irakurtzekourtzeko>> e-book eta beste formatu batzuk[eu] Araguaney lorea \u2192 berria.eus: Isildutako tortura kasu bat, argitara\u2192 naiz.eus:\u00a0\u00abAraguaney lorea\u00bb, Meliton Manzanasen \u00abizugarrikerien etxean\u00bb barneratzea Este no es el libro que al autor le hubiera gustado escribir. No lo es porque [&hellip;]<\/p>\n<div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - http:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"http:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top:5px; float:left;\" alt=\"Share\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Linkedin\",\"StumbleUpon\",\"Digg\",\"Reddit\",\"Bebo\",\"Delicious\"); var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"Martin de Aranezio, &#039;Flor de Araguaney&#039;\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_share_on_mastodon":"1"},"categories":[27,32,26,8,30,14],"tags":[6,7],"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5213"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5213"}],"version-history":[{"count":8,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5260,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5213\/revisions\/5260"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.literaturakoadernoak.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}